
Rincón nació en una casa con chicos, durante la pandemia. Días enteros puertas adentro, muebles convertidos en circuitos divertidos (y muchas veces peligrosos) y las ganas de que las pantallas no fueran la única opción.
Buscábamos un espacio de juego libre y seguro. Queríamos algo que no fuera nada, pero que tuviera el potencial de serlo todo.
Así nació Rincón.
Antes de llegar a tu casa, Rincón pasó por muchas manos chiquitas. Probamos espumas una y otra vez con quienes más saben de jugar: los chicos. Saltaron para ver cuál rebotaba más, buscaron la más firme para la pared del castillo y la rampa perfecta para deslizarse. De esas pruebas salió nuestra combinación de espumas, cada una pensada para algo distinto.
Mientras los mirábamos armar y desarmar construcciones, entendimos lo que de verdad pasaba ahí. No se armaban solo autos, barcos o castillos: se armaban ideas, personajes, escenarios, historias. Se armaban ellos mismos, jugando.
Por eso Rincón no tiene reglas. Creemos en el juego libre, en la imaginación sin manual y en la construcción como punto de partida. ¿Hay algo más lindo que construir lo que imaginamos?
Rincón es alegría, movimiento y descanso. Es chicos creando, saltando, inventando y creciendo. Es un sillón, una cama, una nave espacial o una guarida, según el día.
Rincón es un infinito de posibilidades, pero lo seguimos construyendo con ustedes. Compartinos tus construcciones con #ConstruiConRincon: cada una nos inspira a seguir creando.